MILKO TORRES. J J SALAZAR: ADIÓS, SEÑOR DE LA EXALTACIÓN






Aún no puedo procesar la partida de Juan Javier Salazar Pereira. Su muerte duele mucho, se siente como si lo golpearan a uno en el alma. Él fue un artista único, un verdadero maestro, un referente ineludible. Además de ser un amigo honesto y generoso, era una persona brillante y encantadora, un sabio chaman que dominaba el arte de reunir almas para narrar sus historias o proyectos con la finalidad de compartir sus sueños de cambio e igualdad por medio del arte.

J.J. Salazar inició sus estudios en arte en 1972, al ingresar a la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa, en Portugal. Y, entre 1973 y 1976, estudió Arquitectura en la Universidad Ricardo Palma y en paralelo en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes. Fue miembro del grupo de arte Paréntesis en 1979 y uno de los fundadores del más importante colectivo de arte contemporáneo de los años ochenta: EPS Huayco.

J.J. Salazar era un mago con las palabras y las imágenes, con su arte de mirada aguda podía ver y hacernos ver lo esencial; su existencia misma fue propiciadora de espacios de reflexión y transformaciones personales y colectivas. Fue  un versado mitólogo, un cronista de nuestros tiempos, un libre pensador, crítico, agudo y un entrañable soñador.

Recuerdo que conocí a Juan Javier un día que me sentía mal, estaba solo parado una esquina del jardín del MACA esperando a alguien especial y de pronto apareció él, se acercó de frente y me habló de manera humilde como si nos conociéramos de siempre. “Tú pareces artista y estás solo, hay que unirnos y de paso me cuentas cómo va todo en Arequipa”, me dijo. Fue a mediados del 2006 que Juan Javier llegó a conocer el ambiente cultural arequipeño, antes de comenzar a trabajar en su muestra “Paisajes en Fuga”, que se inauguró en Diciembre del mismo año en el CCPNA. Además de la muestra, organizó una serie de intervenciones en espacio público que lograron articular un movimiento colectivo alrededor de cada acción. De esa experiencia nutritiva nacieron muchas propuestas que de alguna manera motivaron el surgimiento de nuevas sinergias entre creadores visuales y personas interesadas en las artes de vanguardia. Lamentablemente, esa fue la primera y última vez que una institución cultural arequipeña invitó a Juan Javier Salazar a exponer su trabajo de forma profesional y con el apoyo económico y logístico que amerita su obra.

J.J. Salazar hizo muchos amigos entre el 2006 y el 2007, a partir de ahí se generaron muchas ideas de trabajo colectivo, más de un artista arequipeño lo fue a buscar a Lima y algunos manteníamos comunicación constante con él. El año 2010 se animó a venir a trabajar para el Gobierno Regional de Arequipa como consultor y asesor artístico en un proyecto para las canteras de sillar de Añashuayco. Juan Javier se animó mucho y sin firmar un contrato se integró al equipo que intentaba hacer caminar el proyecto en su fase inicial. Lamentablemente, el Gobierno Regional no cumplió con sus compromisos y nunca se le pagó un sol por su labor y apoyo; es más, Juan Javier en un intento de convencer de la importancia de la ejecución del proyecto al expresidente regional Juan Manuel Guillén, le hizo llegar un par de obras de carácter reflexivo sobre la posibilidad de que perro, gato y pericote se unan para conseguir algo en común, pero el político falló y nunca se reconoció el trabajo y aporte del artista.

Después de varias decepciones que se suscitaron luego de su estadía del 2010, Juan Javier no se animó a regresar hasta el 2014. En esa oportunidad se presentó dos veces en el marco del I Festival Internacional de Arte Contemporáneo - P L E A M A R. Se rencontró con muchos amigos y también hizo contacto con las nuevas generaciones, muchos jóvenes que de alguna manera se enteraron de su trabajo y experiencias colectivas, se acercaron a conocerlo y escucharlo. Una vez más, pudo transmitir y sembrar muchas semillas. Lamentablemente, su salud no era la misma que en el 2006; nunca más pudo llegar a la Ciudad Blanca para seguir luchando contra la oscuridad que impera en nuestra sociedad.


La obra de J.J. Salazar tiene un fuerte carácter conceptual y crítico, matizado siempre por una fuerte dosis de humor y esperanza en el cambio. Con sus propuestas buscaba abrir la mente de las personas que habitan nuestro país con la convicción de romper siempre el dominio de las élites político-económicas sobre la cultura de los peruanos, intentando siempre salir del modelo de arte contemporáneo que se impone desde Lima como sucursal internacional de modas impostadas. Sus conceptos e historias seguirán en nuestra memoria, cruzando dimensiones y tocando nuevas almas. A pesar de ello, ya nada será igual sin Juan Javier. Su pérdida es un golpe irreparable y una sorpresa terrible; él era un imprescindible, un maestro, nuestro brujo, hermano y chaman. Adiós amigo, gracias por darnos tanto, gracias por apoyar nuestros proyectos e intentar descentralizar el arte y sobre todo gracias por tu generosa amistad. Ahora eres inmortal, vivirás por siempre en nuestros corazones. Descansa en paz, querido JJ.